1. TEXTO EN ESPAÑOL
  2. TEXTO EM PORTUGUÉS

1. TEXTO EN ESPAÑOL

JORNADAS HOMENAJE A E.PICHON-RIVIERE. 50 AÑOS DE PSICOLOGÍA SOCIAL EN ARGENTINA – SAN MIGUEL DE TUCUMÁN – 23 y 24 de septiembre de 2016.

ÁREA: CULTURA Y CREATIVIDAD

TÍTULO: “EL ARTE DE ESCRIBIR PARA REPARAR”

AUTORA: LILIANA GRACIELA CHATELAIN

BREVE RESEÑA: El proceso de creación como indagación y praxis para la salud mental.

La expresión a través de la creación literaria y la reflexión en grupo operativo como espacio de sustentación del psiquismo. Sistematización y reflexión teórica del taller “El arte de escribir para reparar” en Salvador, Bahia; promovido por el CIEG (Centro Interdisciplinar de Estudos Grupais) – Enrique Pichon-Rivière.

Introducción

Este trabajo es el resultado de ocho años de práctica y reflexión sobre el taller “El Arte de escribir para reparar” que vengo realizando en Salvador, Bahía, Brasil. Es apenas un momento de síntesis, pues comienza con el proyecto de escribir un libro que sistematice y organice una tarea que fue realizada una vez por año, desde 2008 y que se intensifica en 2012, a partir de la demanda de un grupo.

Desde hace veintiseis años, mi tarea formadora de Coordinadores de Grupos Operativos, en el Centro Interdisciplar de Estudos Grupais Enrique Pichon-Rivière – CIEG, no me ha dejado tiempo para la producción literaria y científica. Siempre fue una tarea postergada, en función de la exigencia de una práctica permanente que me hacia argumentar “no tener tiempo para escribir”.  De hecho, para mí, la producción literaria requiere de un tiempo interno muy especial y, tal vez, este haya sido el tiempo de comenzar.

El punto de partida fue el taller de enero de 2012; cuando  pregunté para las personas, cuáles  eran sus expectativas y  una de las participantes dijo: “escribir un libro”; en ese momento pensé que, tal vez, ella podría tener algún bloqueo que le impidiese su realización y que su participación podría ayudarla para alcanzar su objetivo. Y fue de esa expectativa que surge la propuesta de construir, con toda la producción de los integrantes, un libro grupal; que, cuando termina el taller, es hecho por ella de forma artesanal e distribuido para todos.

“Escribir un libro” había resonado  en mi mundo interno y mi lectura sobre su proceso de bloqueo, seguramente, resonó también en mi bloqueo. Yo ya había escuchado algunas veces por parte de personas amigas que debería sistematizar ese material, pues los resultados, que iban emergiendo de los procesos de escritura, eran transformadores y reparadores. Sabía, también, que me debía y debía para otros, que podrían multiplicar mi experiencia, esa tarea: “escribir un libro”. Y como el proceso de transformación se da en una relación dialéctica entre el mundo interno y el mundo externo, el incentivo de ese grupo fue fundamental, no solo para dar continuidad al taller, que tuvo por primera vez cinco grupos con nuevas versiones, sino para elaborar mi resistencia y acreditar en el valor de ese proyecto. El grupo inicial propone que yo escriba el libro “El arte de escribir para reparar” y que dentro de él se incluyese el material producido en esos talleres con el desenvolvimiento y análisis de las consignas y las fundamentaciones teóricas que me llevaron a la creación del taller; a partir de allí surgen otras ideas y así el libro comienza a tener direccionalidad.

Los comienzos

Para poder entender el nacimiento del  Taller “El Arte de Escribir para Reparar” Es necesario explicar un poco sobre su gestación.

Mi primera formación fueron las letras (Profesora en Letras Modernas y Contemporáneas – UBA, Argentina). Profesión que ejercí durante los últimos cinco años (85-90) en la Universidad de Lomas de Zamora, antes de residir en Salvador, Bahia, Brasil.

Mi segunda formación fue la Primera Escuela Privada de Psicología Social fundada por el Dr. Enrique Pichon-Rivière, Buenos Aires, Argentina durante cinco años (de 1983 a 1987); profesión que ejercí en la escuela de Psicología Social de San Martín de Buenos Aires, en los últimos dos años antes de establecerme en el Salvador.

La posibilidad de estas dos formaciones me permitió articular el conocimiento de dos áreas que tenían un punto, o quizás más de uno, en común: el proceso de creación. Obviamente quienes hacen Letras no necesariamente escriben, pero tienen herramientas para comprender el proceso de producción de un texto. En mi caso he tenido las dos posibilidades, desde los cinco años fui alfabetizada y con nueve años comienzo a escribir poesía. Escribir para mí es un proceso interno materializado.

Este proceso está conectado a mi padre que alentó mi lectura y que muere cuando tenía nueve años. Tengo imágenes de ser día de domingo por la tarde, en casa, leyendo en las reuniones familiares, los poemas que había escrito. Eran poemas que hablaban de las visitas al cementerio a llevar flores a la tumba de mi padre, preguntándome por la muerte y el lugar donde estaría su alma, su espíritu además de estar en las estrellas, en el cielo. En ese momento no sabía las razones de por qué todo eso era escrito. Escribía porque me gustaba escribir. No era consciente de cuánto me hacía bien, de cómo estaba elaborando a su muerte, haciendo el duelo, a través de la escritura.

Breve historia del taller El Arte de escribir para reparar

Como un ritual, en enero de cada año, desde 2008, realicé el taller “El arte de escribir para reparar”. Una experiencia personal que me permitía integrar los conocimientos de mis dos formaciones: las Letras y la Psicología Social; en ella iba percibiendo cuánto era transformadora, cómo resultaba curadora para las personas que participaban e iba confirmando la eficacia de la escritura para  la reparación de  situaciones de pérdida, de bloqueos; de dolores detenidos en el pasado, latentes; palabras nunca dichas.

Este año, 2012, surge una nueva demanda: dar continuidad al proceso del Taller. Entonces organizo cinco nuevas versiones del taller y a partir de la tercera trabajo con temas específicos a partir de los resultados de la experiencia previa: “Escenarios, personajes, vínculos y metáforas”.

Personas de los cuatro primeros grupos traen la demanda de dar continuidad en un taller permanente, donde puedan seguir escribiendo y así surge un grupo de seis mujeres a las que acompaño una vez por semana en la tarea de escribir para resignificar: “As fazedoras de palabras” que traducido sería Las hacedoras de palabras.

Estructura del taller y temáticas desarrolladas

El taller se desarrolla en cuatro encuentros de tres horas cada uno, totalizando doce horas. En el primer día se hace una presentación sobre el taller y los objetivos. Después se realiza un trabajo de sensibilización con el objetivo de crear un espacio de integración grupal y confiabilidad para la tarea. Esta actividad se repite todos los días con diversas técnicas con música e incluyen ejercicios corporales, de respiración, bioenergéticos.

En un segundo momento se desenvuelve un aspecto teórico sobre una temática. El primer día sobre el mundo interno como escenario y el concepto de metáfora. El segundo día sobre escenario y personajes. El tercer día sobre vínculo.

En un tercer momento se entra en contacto con una escena o personaje o vínculo significativos y en un cuarto momento se entra en el proceso de la escritura, de la lectura y la reflexión sobre lo que fue producido. Este último momento pasa por tres tipos de producción literaria: narración, poesía y metáfora.

El tercer día se solicita una tarea para ser escrita en casa a partir de algunos emergentes. En el último encuentro se hace la lectura y la reflexión de esa producción y después se entra en el proceso de evaluación de los aprendizajes realizados. Esta actividad incluye una producción grupal a partir de los escritos individuales.

El proceso de creación como indagación y praxis para la salud mental: El arte de escribir para reparar. Escenarios, personajes, vínculo y metáforas.

 Llegar a la elaboración de este taller implicó básicamente en la articulación de conceptos desarrollados por Pichon-Rivière y Ana Quiroga y los conocimientos y la experiencia sobre los recursos literarios, especialmente la metáfora.La indagación sobre el proceso de creación y reparación a través de la escritura fue mostrándome el camino para entender la dinámica interna de esa praxis para la salud mental. La concepción de sujeto como productor y producido; la de Mundo interno como escenario de las representaciones; el pasaje fantaseado del  mundo externo para el mundo interno y la relación dialéctica entre esos dos mundos como salud mental;  el concepto de vínculo; el interjuego de roles; el proceso transferencial; las Matrices de aprendizaje se tornaron instrumentos para la praxis de la expresión a través del cuento, de la poesía, de la metáfora, como posibilidades de re-significación y reparación.

Me propongo aquí una aproximación a la comprensión de ese proceso.

  1. Escenarios y personajes

Cuando Pichon habla de mundo interno como escenario en el Prólogo a El Proceso Grupal y trae representaciones, personajes y papeles está hablando de teatro, de drama.

El drama tiene un guión, un libreto, esto quiere decir que ese escenario, sus personajes, sus papeles fueron una construcción a partir del mundo externo. Alguien, actor, estará representando un papel, será personaje, pero ese alguien, que en algún momento fue persona en el mundo externo, fue capturado o seleccionado, recortado, reinventado por quien escribe y que a través  del personaje cuenta, narra, dialoga, siente, piensa y hace. Es el narrador quien escribe, que nos lleva de la mano por sus historias o por la historia de los otros, mas siempre será él, el que las traerá recreadas.

En una primera aproximación podríamos decir que el proceso de crear a través de la escritura siempre será una forma de recrear escenas, personas, vínculos.

En el libro “Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière” de Zito Lema, Pichon habla del proceso de creación como un pasaje de lo siniestro para lo maravilloso; él dirá que “Desde el punto de vista psicológico debe destacarse que la vivencia de la muerte es lo fundamental en toda a situación de creación”, que la “obra de arte es capaz de producir la vivencia de lo maravilloso” (pag. 129)… “con  un sentimiento subyacente de angustia, de temor a lo siniestro y a la muerte. Y que por ello mismo sirve para recrear la vida”. “Esos productos se originan en un proceso que concilia y que consigue la reconstrucción del objeto previamente desmenuzado a través de una técnica específica. Es como si fuera um rompecabezas. Todo dependerá de cómo se colocan las piezas y del sentido que se busque con ellas”.(pag. 128)

Esa construcción pichoniana y todas las que desarrolla en el capítulo VIII “La amplitud creativa. Mecanismos internos. Arte y locura. El poeta Antonin Artaud. Uma pequeña verdad”, fueron las bases para mi reflexión sobre el proceso  de creación, específicamente, el proceso de la escritura como reparación.

La situación de pérdida es vivenciada por el sujeto como desintegración, destrucción del objeto dentro, en el ámbito intrasubjetivo.

Si pensamos en el escenario con sus personajes, vínculos y sus representaciones, la pérdida de un objeto, según Pichon-Rivière será la vivencia de lo siniestro, del espanto, del contacto con el vacío y el proceso de creación será el de integrar en el mundo externo, a través del arte, el objeto fantaseadamente destruido en el mundo interno.

Ese es el pasaje de lo siniestro para lo maravilloso; en la medida que vamos integrado el objeto fuera, vamos reparando el objeto dentro, vamos re-significando la situación de pérdida. Cuando  tuve contacto con esa construcción pichoniana apareció una imagen con la que construí una metáfora y que doy como ejemplo en mis clases como docente: Cuando perdemos algo o alguien es como si un jarro de cerámica se quebrase dentro nuestro; la sensación es como si estuviera hecho pedazos, en muchos pedacitos y el proceso de reparación seria  como tomar pedacito por pedacito e ir pegándolos.

La creación a través de la escritura, cuento, poesía, metáfora sería esa acción integradora en la que se va recreando dentro el objeto, jarro; él  no volverá a ser el que era, mas podremos colocar agua, flores, pues él estará reparado; de vez en cuando aparecerá un agujerito y tendremos que retirar las flores, el agua y nuevamente colocar cola, unir, entonces pondremos otra vez las flores, el agua y él volverá a cumplir su función de sustentación. Es un proceso de reparación y cura porque en la medida en que creamos un objeto fuera vamos reconstruyendo dentro el objeto fantaseadamente destruido.

En una segunda aproximación podríamos decir que el proceso de crear a través de la escritura siempre será una forma de reparar, de re-significar situaciones de sufrimiento.

Tomando a Ana Quiroga, cuando dice: “En cada aquí y ahora somos la síntesis de una trayectoria de experiencias de aprendizajes” nos introduce a los Modelos Internos o Matrices de aprendizaje con una bella y sintetizadora metáfora. Eses Modelos pueden bloquear o potencializar nuevos aprendizajes y por tratarse de un sistema abierto ellos pueden ser re-significados.

Todas esas experiencias de aprendizaje que incluyen formas organizadas y significadas de pensamientos, sentimientos y acción, fueron inscriptas en el mundo interno, en ese escenario. Algunas de esas escenas bloquearon otras aprendizajes porque fueron experiencias frustrantes, diplacenteras, dolorosas. Sin percibir o percibiendo, de forma latente o manifiesta, quedaron congeladas, se detuvieron en el pasado y no permitieron que otros aprendizajes pudieran desarrollarse.

Entonces tenemos escenas que fueron significativas y detenidas en el pasado; muchas veces con una carga emocional alta porque no pudieron ser elaboradas. Otras escenas llegan con más facilidad, a veces son llamadas para encontrarnos con recuerdos que nos alivian, nos traen bienestar, satisfacción.

El contacto con esas escenas en el taller, puede ser direccionado: Cerrar los ojos y conectarse con una escena de la infancia; quienes son los personajes de esa escena, quienes son los personajes, qué lugar ocupa u ocupó en mi vida. Yo estoy en qué lugar, cómo estoy, qué estoy haciendo? Cómo me veo? Qué sentimientos yo tenía en esa acción? Con quién o con quienes estoy? Estoy sola? Si estoy con otros, estoy en interacción?

Cuando se solicita tomar contacto con una escena de la infancia u otros momentos de la vida de forma libre, ellas siempre serán significativas, por eso se presentan ante nosotros trayendo contenidos  manifiestos y latentes que podremos indagar para buscar varios significados.

La escena que aparece, que se expresa a través de un texto, cuento, poesía o metáfora, será siempre un significante sobre el que indagaremos sus posibilidades de significados.

En una tercera aproximación podríamos decir que el proceso de crear a través de la escritura, tomando contacto con escenas congeladas en el pasado, siempre será una forma de re-significar experiencias de aprendizaje, bloqueadoras de otros aprendizajes.

Del artículo “El grupo, sustentación e determinación del psiquismo” de Ana Quiroga, elaboro la importancia del grupo y del vínculo como espacios de sustentación del psiquismo para el proceso de creación. Tomaré aquí solo un aspecto como síntesis para mostrar cómo se desarrolla ese proceso en grupo.

Ella dirá: “… la situación grupal provoca y convoca la actualización de sensaciones e imagos corporales arcaicas, vivencias fusionales y de fragmentación, angustias primitivas, fenómenos de resonancia y de espejo, movilizándose en ella lo que algunos autores llaman identificación primaria, … que es siempre “ser-con-otro”, en una relación de unidad o continuidad”.

El proceso de escribir en grupo posibilita a los integrantes un ámbito de sustentación del psiquismo, donde pueden ser elaborados los contenidos implícitos de sus creaciones, donde pueden trabajar sus resistencias y contenerse los unos a los otros, incluyéndose en sus experiencias.

Cuando se realizan las lecturas en grupo se puede constatar lo que llamo de multiplicación de significados. La escena traída por uno de los integrantes y sus significados, resuena en las escenas de los otros integrantes, que identifican puntos en común con sus escenas escritas o que no fueron escritas, pero que ya fueron vividas; a veces cuando no son las escenas pueden ser los personajes o los vínculos, esto provoca un nuevo contacto con la propia creación a partir de la creación del otro.

En una cuarta aproximación podríamos decir que el proceso de crear a través de la escritura, en grupo, promueve la multiplicación de significados que por su vez promueve una nueva escritura e re-significación.

 Tomando los recursos literarios, especialmente la metáfora fui descubriendo, a través de los talleres, la importancia de la utilización de algunas técnicas para potencializar la escritura, que serán descritas más adelante. Mas en relación a la metáfora la bibliografía que tuve como base fue el libro Los problemas de la metáfora de Tudor Vianu, que me hizo reflexionar sobre sus alcances y sus funciones. También tomé como referencia del libro Metáfora Lúdica de Oscar S. Bricchetto la etimología de la palabra Metáfora del griego meta; prefijo que denota “más allá de” (lo que implica cambio); y de pherèin: llevar, transportar, traer, podríamos traducirlo como “trasladar de allí a acá”.

Muchas veces no se puede definir un sentimiento o un estado afectivo que aparece con el recuerdo de una escena; no podemos indagarlo, ni mucho menos expresarlo. Se presenta de forma abstracta. Si indagamos podemos hacer una primera aproximación e identificar una sensación. Al no poder definir el sentimiento por falta de  conocimiento o de resistencia, se toma la sensación y se busca una comparación con algo más cercano, semejante, conocido. La metáfora puede traer esa aproximación y sobre ella podremos indagar las posibilidades de significados hasta llegar al sentimiento y a los aspectos latentes de la escena.

En el taller, una vez que todos leen sus escritos y se descifran los significados posibles, una de las técnicas utilizadas es elegir dos o tres palabras que sean las más sintetizadoras de lo que se buscó expresar y se solicita escribir una poesía que contenga alguna metáfora.

Ese es el momento de mayor síntesis. Síntesis como resolución del conflicto, muchas veces latente.

Cuando el trayecto parte del contacto con una escena significativa, esta puede traer aspectos dolorosos (angustia, miedos) o aspectos relacionados con el placer (alegría, bienestar). A veces aparece una escena de tranquilidad y cuando se indaga, aparece un sentimiento doloroso. Por ejemplo, un integrante trae una escena de la infancia, donde él está jugando solo en la sala de su casa cuando se abre la puerta y entran sus padres con su hermano recién nacido. Cuando elige las palabras para hacer la poesía, aparece con otra palabra: locura.  Cuando se trabaja la metáfora aparece: el niño que juega solo como un acto de locura. En la reflexión se trae el sentimiento de la llegada de su único hermano y como a partir de ese momento ya no sería nunca más estar solo con sus padres, ser hijo único. En la devolución traigo el significado de la palabra locura como alocado, sin lugar, como alguien que había perdido su lugar; su lugar de hijo único y como había sido dolorosa esa situación.

Partimos de una escena que guarda aspectos contrarios, en principio lo manifiesto y lo latente. Cuando se seleccionan palabras, se tiene un primero recorte y síntesis, cuando se llega a la creación de una poesía se alcanza el momento de una síntesis más eficaz por el nivel de resolución del conflicto como punto de llegada. De esta poesía podemos extraer la metáfora o hacer con las palabras significativas una metáfora y descifrarla, o podemos apenas solicitar que a partir de la poesía se construya una metáfora. Entonces ese será un nuevo momento de síntesis en el que aparecerá la transferencia como nuevo punto de llegada. En la metáfora como recurso literario siempre habrá un aspecto implícito, un aspecto del pasado y del presente, siempre habrá una actualización de un sentimiento. Por eso en este proceso podríamos decir que la metáfora es un recurso literario transferencial a través del cual podemos promover la salud mental; es un proceso de creación: la escritura y de recreación de aquellos sentimientos de vacío, destrucción, miedos, sufrimientos que habían quedado congelados en nuestras escenas del pasado.

En una quinta aproximación podríamos decir que el proceso de crear a través de la escritura, con técnicas y recursos literarios, especialmente la metáfora, promueve momentos de síntesis como resolución de conflictos, saltos cualitativos, transformación como praxis para la salud mental.

  1. Personajes e vínculos en el mundo interno.

El desarrollo de estos conceptos estarán expuestos a través de la creación literaria.

Esta es la elaboración teórica que realicé sobre vínculo, a través de un cuento breve.

“Dentro de mi tengo un escenario que se fue construyendo desde que nací. En él tengo escenas que recuerdo con facilidad cuando preciso ser abrigada y acariciada; hay otras que cuando las recuerdo me traen una inmensa tristeza, mas existen otras que ni osan aparecer de tan dolorosas; situaciones de pérdida, medos, bloqueos; dolores detenidas en el pasado; palabras nunca dichas.

En ese escenario hay escenas y personajes que en el pasado fueron personas; algunas me hicieron mucho bien y otras me hicieron mucho mal; por eso ingresaron de forma fantaseada, representando papeles perseguidores, amenazadores, peligrosos, enemigos o papeles tranquilizadores, confiables, incentivadores, amigos. Así como mariposas o dinosaurios, ellos dentro de mi interaccionan, sin darme cuanta claramente por qué. De manera más fina yo establecí e ingresé para mi escenario varios tipos de vínculos. Vínculos posibilitadores, otros represores; ellos son evocados y convocados, cotidianamente, cuando menos espero. Aparecen a través de un mirar, de un aroma, un color, un gesto, un toque”.

Bibliografia.

  • de Quiroga, Ana Pampliega; “El sujeto en el proceso de conocimiento” en Enfoques y Perspectivas en Psicología Social, Ediciones Cinco, Buenos Aires, 1986.
  • de Quiroga, Ana Pampliega; “El grupo sostén y determinante del psiquismo” en Crisis, Procesos Sociales, Sujeto y Grupo, Ed. Cinco, Buenos Aires, 1998.
  • Pichon-Rivière, Enrique; Prólogo de El proceso grupal, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1984.
  • Zito Lema, Vicente; “La amplitud creativa. Mecanismos internos. Arte y locura. El poeta Antonin Artaud” en Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière, Cinco, Buenos Aires, 1993.
  • Vianu, Tudor; Los problemas de la metáfora, Colección Ensayos, Editorial Universitária de Buenos Aires, Buenos Aires, 1967.
  • Bricchetto, Oscar Santiago. “La metáfora y Técnica de metáfora lúdica” en Metáfora Lúdica, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1999.

2. TEXTO EM PORTUGUÉS

VI JORNADAS EM HOMENAGEM AO DR. ENRIQUE PICHON-RIVIÈRE

IV JORNADAS LATINO-AMERICANAS DE PSICOLOGIA SOCIAL

25 a 28 de outubro de 2012, em Buenos Aires, Argentina.

ÁREA: SAÚDE MENTAL E CRIATIVIDADE

TÍTULO: “A ARTE DE ESCREVER PARA REPARAR”

AUTORA: LILIANA GRACIELA CHATELAIN

BREVE RESENHA: O processo de criação como indagação e práxis para a saúde mental.

A expressão através da criação literária e a reflexão em grupo operativo como espaço de sustentação do psiquismo. Sistematização e reflexão teórica da oficina “A arte de escrever para reparar” em Salvador, Bahia; promovido pelo CIEG (Centro Interdisciplinar de Estudos Grupais) – Enrique Pichon-Rivière.

 Introdução

Este trabalho é o resultado de cinco anos de prática e reflexão sobre a oficina “A Arte de escrever para reparar” que venho realizando em Salvador, Bahia, Brasil. É apenas um momento de síntese, pois começa com o projeto de escrever um livro que sistematize e organize una tarefa que realizara una vez por ano, desde 2008 e que se intensifica em 2012, a partir da demanda de um grupo.

Desde há vinte quatro anos, minha tarefa formadora de Coordenadores de Grupos Operativos, no Centro Interdisciplar de Estudos Grupais Enrique Pichon-Rivière – CIEG, não tem me deixado tempo para a produção literária e científica. Sempre foi uma tarefa postergada, em função da exigência de una prática permanente que me fazia argumentar “não ter tempo para escrever”.  De fato, para mim, a produção literária requer de um tempo interno muito especial e, tal vez, este tenha sido o tempo de começar.

O ponto de partida foi a oficina de janeiro de 2012; quando  perguntei para as pessoas, quais  eram suas expectativas e  uma das participantes disse: “escrever um livro”; em esse momento pensei que, tal vez, ela poderia ter algum bloqueio que lhe impedisse sua realização e que sua participação poderia ajuda-la para alcançar seu objetivo. E foi dessa expectativa que surge a proposta de construir, com toda a produção dos integrantes, um livro grupal; que, quando termina a oficina, é feito por ela de forma artesanal e distribuído para todos.

“Escrever um livro” havia ressoado no meu mundo interno e minha leitura sobre seu processo de bloqueio, seguramente, ressoou também no meu bloqueio. Eu já havia escutado algumas vezes por parte de pessoas amigas que deveria sistematizar esse material, pois os resultados, que iam emergindo dos processos de escritura, eram transformadores e reparadores. Sabia, também, que me devia e devia para outros, que poderiam multiplicar minha experiência, essa tarefa: “escrever um livro”. E como o processo de transformação se da numa relação dialética entre o mundo interno e o mundo externo, o incentivo desse grupo foi fundamental, não Sá para dar continuidade à oficina, que teve por primeira vez cinco grupos com novas versões, mas para elaborar minha própria resistência e acreditar no valor desse projeto. |O grupo inicial propõe que eu escreva o livro “A arte de escrever para reparar” e que dentro dele se incluísse o material produzido nas oficinas com o desenvolvimento e análise das consignas e as fundamentações teóricas que me levaram à criação da oficina; a partir daí surgem outras ideias e assim o livro começa a ter direcionalidade.

Os começos

Para poder entender o nascimento da Oficina “A Arte de Escrever para Reparar” é necessário explicar um pouco sobre sua gestação.

Minha primeira formação foram as letras (Professora em Letras Modernas e Contemporâneas – UBA, Argentina). Profissão que exerci durante os últimos cinco anos (85-90) na Universidade de Lomas de Zamora, antes de residir em Salvador, Bahia, Brasil.

Minha segunda formação foi na Primeira Escola Privada de Psicologia Social fundada por el Dr. Enrique Pichon-Rivière, Buenos Aires, Argentina, durante cinco anos (de 1983 a 1987); profissão que exerci na Escola de Psicologia Social de San Martín, em Buenos Aires, nos últimos dois anos antes de estabelecer-me em Salvador.

A possibilidade destas duas formações me permitiu articular o conhecimento de duas áreas que tinham um ponto, ou tal vez mais de um, em comum: o processo de criação. Obviamente quem faz Letras não necessariamente escreve, mas tem ferramentas para compreender o processo de produção de um texto. No meu caso tive as duas possibilidades, desde os cinco anos fui alfabetizada e com nove anos começo a escrever poesia. Escrever para mim é um processo interno materializado.

Este processo está conectado a meu pai que incentivou minha leitura e que morre quando tinha nove anos. Tenho imagens de ser dia de domingo pela tarde, em casa, lendo nas reuniões familiares, os poemas que havia escrito. Eram poemas que falavam das visitas ao cemitério para levar flores ao tumulo de meu pai, me perguntando pela morte e o lugar onde estaria sua alma, seu espírito ademais de estar nas estrelas, no céu. Nesse momento não sabia as razões de por que tudo isso era escrito. Escrevia porque eu gostava de escrever. Não era consciente de quanto me fazia bem, de como e quanto estava elaborando a sua morte, fazendo o luto, a través da escrita.

Breve história da oficina A arte de escrever para reparar.

Como um ritual, em janeiro de cada ano, desde 2008, realizei a oficina “A arte de escrever para reparar”. Uma experiência pessoal que me permitia integrar os conhecimentos das minhas duas formações: as Letras e a Psicologia Social pichoniana; nela ia percebendo quanto era transformadora, como resultava curadora para as pessoas que participavam e ia confirmando a eficácia da escrita para a reparação de situações de perda, de bloqueios; de dores detidas no passado, latentes; palavras nunca ditas.

No ano 2012, surge una nova demanda: dar continuidade ao processo da Oficina. Então organizo cinco novas versões da mesma e a partir da terceira trabalho com temas específicos a partir dos resultados da experiência previa: “Cenários, personagens, vínculos e metáforas”.

Pessoas dos quatro primeiros grupos trazem a demanda de dar continuidade numa oficina permanente, onde posam seguir escrevendo e assim surge um grupo de seis mulheres às que acompanho una vez por semana na tarefa de escrever para resignificar: “As fazedoras de palavras”.

Estrutura da oficina e temáticas desenvolvidas

A oficina se desenvolve em quatro encontros de três horas cada um, totalizando doze horas.

No primeiro dia se faz una apresentação sobre o porquê da oficina e os objetivos. Depois se realiza um trabalho de sensibilização com o objetivo de criar um espaço de integração grupal e confiabilidade para a tarefa. Esta atividade se repite todos os dias com diversas técnicas, com música e inclui exercícios corporais, de respiração, bioenergéticos.

Num segundo momento se desenvolve um aspecto teórico sobre uma temática. O primeiro dia sobre o mundo interno como cenário e o conceito de metáfora. El segundo dia sobre cenário y personagens. O terceiro dia sobre vínculo.

Num terceiro momento entra-se em contacto com uma cena ou personagem ou vínculo significativos e num quarto momento se entra no processo da escrita, da leitura e da reflexão sobre o que foi produzido. Este último momento passa por três tipos de produção literária: narração, poesia e metáfora.

O terceiro dia se solicita una tarefa para ser escrita em casa a partir de alguns emergentes. No último encontro se faz a leitura e a reflexão dessa produção e despois se entra no processo de avaliação das aprendizagens realizadas. Essa atividade inclui uma produção grupal a partir dos escritos individuais.

O processo de criação como indagação e práxis para a saúde mental: A arte de escrever para reparar. Cenários, personagens, vínculo e metáforas.

 Chegar à elaboração desta oficina implicou basicamente na articulação de conceitos desenvolvidos por Pichon-Rivière e Ana Quiroga e os conhecimentos junto com a experiência sobre os recursos literários, especialmente a metáfora.

A indagação sobre o processo de criação e reparação através da escrita foi mostrando- me o caminho para entender a dinâmica interna dessa práxis para a saúde mental. A concepção de sujeito como produtor e produzido; a de Mundo interno como cenário das representações; a passagem fantasiada do mundo externo para o mundo interno e a relação dialética entre esses dois mundos como saúde mental;  o conceito de vínculo; o interjogo de papéis; o processo transferencial; as Matrizes de aprendizagem, se tornaram instrumentos para a práxis da expressão através do conto, da poesia, da metáfora, como possibilidades de ressignificação e reparação.

Proponho-me aqui uma aproximação à compreensão desse processo.

  1. Cenários e personagens

Quando Pichon fala de mundo interno como cenário no Prólogo a El Processo Grupal e traz representações, personagens e papéis, está falando de teatro, de drama.

O drama tem um roteiro, um libreto, isso quer dizer que esse cenário, seus personagens, seus papeis foram uma construção a partir do mundo externo. Alguém, ator, estará representando um papel, será personagem, mas esse alguém, que em algum momento foi pessoa no mundo externo, foi capturado ou selecionado, recortado, reinventado por quem escreve e que através do personagem conta, narra, dialoga, sente, pensa e faz. É o narrador quem escreve, que nos leva da mão por suas histórias ou pela história dos outros, mas sempre será ele, quem as trará recriadas.

Então numa primeira aproximação poderíamos dizer que o processo de criar através da escrita sempre será uma forma de recriar cenas, pessoas, vínculos.

No livro “Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière” de Zito Lema, Pichon fala do processo de criação como uma passagem do sinistro para o maravilhoso; ele dirá que “Desde o ponto de vista psicológico deve destacar-se que a vivência da morte é o fundamental em toda situação de criação”, que a “obra de arte é capaz de produzir a vivência do maravilhoso” (pag. 129)… “com um sentimento subjacente de angustia, de temor ao sinistro e à morte. E que por isso mesmo serve para recriar a vida”. “Esses produtos se originam num processo que concilia e que consegue a reconstrução do objeto previamente desmembrado através de uma técnica específica. É como si fosse um quebra-cabeças. Tudo dependerá de como se colocam as peças e do sentido que se busque com elas”. (pag. 128)

Essa construção pichoniana e todas as que desenvolve no capítulo VIII “A amplitude criativa. Mecanismos internos. Arte e loucura. O poeta Antonin Artaud. Uma pequena verdade”, foram as bases para minha reflexão sobre o processo  de criação, especificamente, o processo da escrita como reparação.

A situação de perda é vivenciada pelo sujeito como desintegração, destruição do objeto dentro, no âmbito intrassubjetivo.

Si pensamos no cenário com seus personagens, vínculos e suas representações, a perda de um objeto, segundo Pichon-Rivière será a vivência do sinistro, do espanto, do contacto com o vazio e o processo de criação será a integração no mundo externo, através da arte, do objeto fantasiadamente destruído no mundo interno.

Essa é a passagem do sinistro para o maravilhoso; na medida em que vamos integrando o objeto fora, vamos reparando o objeto dentro, vamos ressignificando a situação de perda. Quando tive contato com essa construção pichoniana apareceu uma imagem com a que construí uma metáfora e que dou como exemplo nas minhas aulas como docente: Quando perdemos algo o alguém é como se um jarro de cerâmica se quebrasse dentro de nós; a sensação é como se estivesse feito pedaços, em muitos pedacinhos e o processo de reparação seria como tomar caquinho por caquinho e ir colando-os.

A criação através da escrita, conto, poesia, metáfora seria essa ação integradora na qual se vai recriando dentro o objeto, jarro; ele no voltará a ser o que era, mas poderemos colocar água, flores, pois él estará reparado; de vez em quando aparecerá um furinho e teremos que retirar as flores, a água e novamente colocar cola, unir, então colocaremos outra vez as flores, a água, e ele voltará a cumprir sua função de sustentação. É um processo de reparação e cura porque na medida em que criamos um objeto fora vamos reconstruindo dentro o objeto fantasiadamente destruído.

Numa segunda aproximação poderíamos dizer que o processo de criar através da escrita sempre será uma forma de reparar, de ressignificar situações de sofrimento.

Tomando a Ana Quiroga, quando diz: “Em cada aqui y agora somos a síntese de una trajetória de experiências de aprendizagens” nos introduz aos Modelos Internos ou Matrizes de aprendizagem com uma bela e sintetizadora metáfora. Esses Modelos podem bloquear ou potencializar novas aprendizagens e por tratar-se de um sistema aberto eles podem ser ressignificados.

Todas essas experiências de aprendizagem que incluem formas organizadas e significadas de pensamentos, sentimentos e ação, foram inscritas no mundo interno, nesse cenário. Algumas de essas cenas bloquearam outras aprendizagens porque foram experiências frustrantes, desprazeirosas, dolorosas. Sem perceber ou percebendo, de forma latente ou manifesta, ficaram congeladas, se detiveram no passado e não permitiram que outras aprendizagens pudessem desenvolver-se.

Entonces tenemos cenas que fueron significativas y detenidas en el pasado; muchas veces con una carga emocional alta porque no pudieron ser elaboradas. Outras cenas chegam com mais facilidade, às vezes são chamadas para encontrar-nos com lembranças que nos aliviam, nos trazem bem-estar, satisfação.

O contato com essas cenas na oficina pode ser direcionado: Fechar os olhos e conectar- se com uma cena da infância; quem são os personagens dessa cena, quem são os personagens, que lugar ocupa ou ocupou na minha vida. Eu estou em que lugar, como estou, o que estou fazendo? Como me vejo? Que sentimentos eu tinha nessa ação? Com quem estou, tem mais pessoas? Estou só? Se estou com outros, estou em interação?

Quando se solicita tomar contato com uma cena da infância ou outros momentos da vida de forma livre, elas sempre serão significativas, por isso se apresentam ante nós trazendo conteúdos manifestos e latentes que poderemos indagar para buscar vários significados.

A cena que aparece, que se expressa através de um texto, conto, poesia ou metáfora, serásempre um significante sobre o que indagaremos suas possibilidades de significados.

Numa terceira aproximação poderíamos dizer que o processo de criar através da escrita, tomando contato com cenas congeladas no passado, sempre será uma forma de ressignificar experiências de aprendizagem, bloqueadoras de outras aprendizagens.

 Do artigo “O grupo, sustentação e determinação do psiquismo” de Ana Quiroga, elaboro a importância do grupo e do vínculo como espaços de sustentação do psiquismo para o processo de criação. Tomarei aqui solo um aspecto como síntese para mostrar como se desenvolve esse processo em grupo.

Ela dirá: “… a situação grupal provoca e convoca a atualização de sensações e imagos corporais arcaicas, vivências fusionais e de fragmentação, angustias primitivas, fenômenos de ressonância e de espelho, mobilizando-se nela o que alguns autores chamam identificação primaria, … que é sempre “ser-com-outro”, em uma relação de unidade ou continuidade”.

El processo de escrever em grupo possibilita aos integrantes um âmbito de sustentação do psiquismo, onde podem ser elaborados os conteúdos implícitos de suas criações, onde podem trabalhar suas resistências e conter-se os uns aos outros, incluindo-se em suas experiências.

Quando se realizam as leituras em grupo pode-se constatar o que chamo de multiplicação de significados. A cena traída por um dos integrantes e seus significados, resuena en las escenas de los otros integrantes, que identifican puntos en común con sus escenas escritas o que no fueron escritas, pero que ya fueron vividas; a veces cuando no son las escenas pueden ser los personajes o los vínculos, esto provoca un nuevo contacto con la propia creación a partir de la creación del otro.

Numa quarta aproximação poderíamos dizer que o processo de criar através da escrita, em grupo, promove a multiplicação de significados que por sua vez promove uma nova escrita e ressignificação.

 Tomando os recursos literários, especialmente a metáfora fui descobrindo, através das oficinas, a importância da utilização de algumas técnicas para potencializar a escrita, que serão descritas más adiante. Mas em relação à metáfora a bibliografia que tive como base foi o livro Los problemas de la metáfora de Tudor Vianu, que me fez reflexionar sobre seus alcances e suas funções. Também tomei como referência do livro Metáfora Lúdica de Oscar S. Bricchetto a etimologia da palavra. Metáfora do grego: meta; prefixo que denota “além de” (o que implica mudança); e de pherèin: levar, transportar, trazer; poderíamos traduzi-lo como “trasladar de lá pra cá”.

Muitas vezes não se pode definir um sentimento ou um estado afetivo que aparece com a lembrança de uma cena; no podemos indagá-lo, nem muito menos expressá-lo; se apresenta de forma abstrata. Si indagamos podemos fazer uma primeira aproximação e identificar uma sensação. Ao não poder definir o sentimento por falta de conhecimento ou de resistência, se toma a sensação e se busca uma comparação com algo mais próximo, semelhante, conhecido. A metáfora pode trazer essa aproximação e sobre ela poderemos indagar as possibilidades de significados até chegar ao sentimento e aos aspectos latentes da cena.

Na oficina, uma vez que todos leem seus escritos e se decifram os significados possíveis, uma das técnicas utilizadas é escolher duas ou três palavras que sejam as mais sintetizadoras do que se buscou expressar e se solicita escrever uma poesia que contenha alguma metáfora.

Esse é o momento de maior síntese. Síntese como resolução do conflito, muitas vezes latente.

Quando o trajeto parte do contato com uma cena significativa, esta pode trazer aspectos dolorosos (angustia, medos) ou aspectos relacionados com o prazer (alegria, bem-estar). Às vezes aparece uma cena de tranquilidade e quando se indaga, aparece um sentimento doloroso. Por exemplo, um integrante traz una cena da infância, onde ele está jogando sozinho na sala de sua casa quando se abre a porta e entram seus pais com seu irmão recém-nascido. Quando escolhe as palavras para fazer a poesia, aparece com outra palavra: loucura.  Quando se trabalha a metáfora aparece: a criança que joga sozinha como um ato de loucura. Na reflexão se traz o sentimento da chegada de seu único irmão e como a partir de esse momento já não seria nunca mais estar sozinho com seus pais, ser filho único. Na devolução trago o significado da palavra loucura como alocado, sem lugar, como alguém que havia perdido seu lugar; seu lugar de filho único e como havia sido dolorosa essa situação.

Partimos de uma cena que guarda aspectos contrários, em principio o manifesto e o latente. Quando se selecionam palavras, se faz um primeiro recorte e síntese, quando se chega à criação de uma poesia se alcança o momento de uma síntese más eficaz pelo nível de resolução do conflito como ponto de chegada. Desta poesia podemos extrair a metáfora ou fazer com as palavras mais significativas uma metáfora e decifrá-la, ou podemos apenas solicitar que a partir da poesia se construa uma metáfora. Então esse será um novo momento de síntese no qual aparecerá a transferência como novo ponto de chegada. Na metáfora como recurso literário sempre haverá um aspecto implícito, um aspecto do passado e do presente, sempre haverá uma atualização de um sentimento. Por isso neste processo poderíamos dizer que a metáfora é um recurso literário transferencial através do qual podemos promover a saúde mental; é um processo de criação: a escrita e de recriação daqueles sentimentos de vazio, destruição, medos, sofrimentos que haviam ficado congelados em nossas cenas do passado.

Numa quinta aproximação poderíamos dizer que o processo de criar através da escrita, com técnicas e recursos literários, especialmente a metáfora, promove momentos de síntese como resolução de conflitos, saltos qualitativos, transformação como práxis para a saúde mental.

 2. Personagens e vínculos no mundo interno.

O desenvolvimento destes conceitos estará exposto através da criação literária.

Esta é a elaboração teórica que realizei sobre vínculo, a través de um conto breve.

“Dentro de mi tenho um cenário que se foi construindo desde que nasci. Nele tenho cenas que recordo com facilidade quando preciso ser acolhida e acariciada; há outras que quando as lembro, me trazem uma imensa tristeza, mas existem outras que nem ousam aparecer de tão dolorosas; situações de perda, medos, bloqueios; dores detidas no passado; palavras nunca ditas.

Nesse cenário há cenas e personagens que no passado foram pessoas; algumas me fizeram muito bem e outras me fizeram muito mal; por isso ingressaram de forma fantasiada, representando papéis perseguidores, ameaçadores, perigosos, inimigos ou papéis tranquilizadores, confiáveis, incentivadores, amigos. Assim como mariposas ou dinossauros, eles dentro de mim interagem e eu não percebo claramente por que. De maneira mais fina eu estabeleci e ingressei para meu cenário vários tipos de vínculos. Vínculos possibilitadores, outros repressores; eles são evocados e convocados, cotidianamente, quando menos espero. Aparecem a través de um olhar, de um aroma, uma cor, um gesto, um toque”.

Bibliografia

  –          P. de Quiroga, Ana; “El sujeto en el proceso de conocimiento” en Enfoques y Perspectivas en Psicología Social, Ediciones Cinco, Buenos Aires, 1986.

–          P. de Quiroga, Ana; “El grupo sostén y determinante del psiquismo” en Crisis, Procesos Sociales, Sujeto y Grupo, Ed. Cinco, Buenos Aires, 1998.

–          Pichon-Rivière, Enrique; Prólogo de El proceso grupal, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1984.

–          Zito Lema, Vicente; “La amplitud creativa. Mecanismos internos. Arte y locura. El poeta Antonin Artaud” en Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière, Ed. Cinco, Buenos Aires, 1993.

–          Vianu, Tudor; Los problemas de la metáfora, Colección Ensayos, Editorial Universitária de Buenos Aires, Buenos Aires, 1967.

–          Bricchetto, Oscar Santiago. “La metáfora y Técnica de metáfora lúdica” en Metáfora Lúdica, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1999.

Nota: Este trabalho, na sua versão original, foi apresentado e publicado em mídia, cd, das VI Jornadas em Homenagem ao Dr. Enrique Pichon-Rivière e IV Jornadas Latino-americanas de Psicologia Social, organizadas e realizadas pela Primeira Escola Privada de Psicologia Social fundada pelo Dr. Enrique Pichon-Rivière, durante os dias 25 a 28 de outubro de 2012, em Buenos Aires Argentina. Nesta versão, para o Blog, não contêm as técnicas utilizadas nas Oficinas e nem algumas das produções realizadas pelas Fazedoras de palavras.

Salvador, março de 2014.

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